¿Adoptar un bebé? ¿adoptar un adulto?

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Se da demasiada importancia a los primeros meses de vida de un gato, cuando realmente es un tiempo que pasa volando, sin darte cuenta, y a partir de ahí casi la totalidad de su vida lo que tendrás a tu lado será un compañero de tamaño adulto.

En absoluto cuestiono lo que se elige pero sí lamento en ocasiones lo que NO se elige y el que a veces la gente se lleve sorpresas por tener ideas que no se ajustan a lo que la experiencia nos ha ido enseñando.

Y es que hay dos tipos de adoptantes, los que buscan un gato para su hogar y los que buscan darle hogar a un gato.

Partiendo de esa disyuntiva y de ahí la importancia de reflexionar y el asesoramiento previo en todo proceso de adopción sobre qué es lo que realmente se desea para que las expectativas no se vean defraudadas en detrimento del animal y del adoptante.

Es erróneo pensar que adoptar a un bebé significa que los vas a “educar” a tu manera.

Un gato será como son los gatos, como ellos quieran, te empeñes lo que te empeñes, será independiente o resobón, tranquilo o trasto, mimosón o “no me agobies”…

Tengamos claro que:

Adoptar un bebé es adoptar unos tres meses de un gato que el resto de su vida será un adulto a tu lado.

Adoptar un bebé es adoptar un gato del que no sabes aún cómo será en el futuro y en esos adoptantes que quieren un animal con unas características determinadas, esa respuesta no pueden encontrarla en un bebé porque se define meses más tarde.

Adoptar un adulto es adoptar un gato del que ya sí sabes qué puedes esperar, qué es lo que te vas a encontrar, si es de los que prefiere la media distancia, si está siempre encima de ti, si es de los que gusta ir a su bola, si es de los que les gusta ir a la tuya…

Un gato adulto te querrá igual, te hará reír, sonreír con sus ocurrencias a todas las edades porque los gatos son la curiosidad y la sorpresa cotidiana, seres que iluminan un hogar con su presencia siempre.

Panda y Pingüi tienen 6 meses. Son dos gatitas que se adoran, dos gatitas que son piel con piel.

Panda es más tranquila y cuando se rescató de la colonia por problemas en sus ojitos de los que ya está recuperada, la ayuda de su hermana Pingüi fue determinante.

Panda tenía una visión limitada y Pingüi era su lazarillo. Solo se movía cuando la tenía cerca porque le daba seguridad y ahí se generó un vínculo de confianza y cuidado que nos determinó a no separar nunca lo que el destino había tejido en sus vidas.

Quien las adopte tendrá el doble de todo, doble de ternura, de sonrisas, de sorpresas… de felicidad en muchos momentos.

Panda y Pingüi tienen 6 meses pero siguen siendo curiosas, vitales, divertidas, llenas de energía y merecen la oportunidad de un hogar, de ser parte de una familia.

Panda y Pingüi tienen 6 meses pero como todo gato, llevarán dentro siempre ese bebé que enamora porque los animales no pierden la inocencia, no se “malean”, su curiosidad es insaciable y eterna, su vínculo contigo no varía nunca, su amor es para siempre.

Si deseas adoptar a esta pareja, entra en https://engatadas.es/adoptar/

Si no puedes adoptarlas, ayúdanos a encontrarles ese hogar que sabemos que existe para ellas.

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