

El gato que no quería ser vegano
| Autoría: | Sanne Vogel |
| Editorial: | Grijalbo |
| Nº de Páginas: | 232 |
| Año: | 2026 |
| EAN: | 9788425371035 |
«Para que quede claro: no soy un asesino. Vale, como algún que otro insecto, pero los animales de sangre fría no cuentan, ¿verdad? Soy pacifista. No me meto en discusiones, ni siquiera con los de mi propia especie y, desde luego, no con esas horribles y apestosas criaturas caninas. Y no cometo asesinatos. Pero esta criatura ya estaba muerta. Hubiera sido una pena no comérmela..»
Reseña
El gato que no quería ser vegano, de Sanne Vogel, es una lectura breve, amable que combina la ligereza de una comedia con una mirada profunda sobre los vínculos entre humanos y animales. A través de Míster —un gato con mucha personalidad que convive con una humana vegana en Ámsterdam— la autora construye un retrato lleno de humor, ironía y ternura sobre la vida en comunidad.
En su recorrido por el vecindario, Míster va conectando sin querer a personajes que arrastran soledades y pequeñas heridas: un niño que lidia con la muerte de su padre, una anciana que proyecta en él la memoria de su marido, un antiguo acróbata atrapado en la televisión. La presencia del gato actúa como un hilo invisible que cose historias, recordándonos cómo los animales pueden convertirse en un auténtico pegamento comunitario.
La novela también muestra, un aspecto que en enGatadas conocemos demasiado bien, sobretodo en entornos rurales: la permisividad con la que a veces se deja que un gato salga solo a la calle. Míster recorre el barrio en busca de manjares —huevos, guisos, incluso pequeños pollos— y aunque la escena se presenta con humor, no deja de recordarnos una realidad incómoda.
Esa “libertad” que muchos humanos interpretan como natural o enriquecedora puede convertirse en un riesgo serio para la salud del propio gato. Que un felino salga sin supervisión lo expone a accidentes, enfermedades, intoxicaciones, peleas, pérdidas y situaciones que pueden marcarlo para siempre. Que un gato quiera explorar no significa que deba hacerlo sin protección; nuestra responsabilidad es ofrecerle un entorno seguro, no dejarlo a merced del azar.
El gato que no quería ser vegano combina humor, sensibilidad y una mirada detallista sobre la convivencia entre especies. Nos recuerda que los animales enriquecen nuestras vidas, que sus vínculos transforman barrios enteros… y que ese amor también implica poner límites, cuidar su bienestar y protegerlos incluso de sus propios impulsos.
Una lectura perfecta para quienes aman a los gatos, disfrutan de las historias cotidianas y quieren reflexionar sobre cómo construir relaciones más responsables, seguras y respetuosas con quienes dependen de nosotros.





