Gracias, Ro

Las casas de acogida son el umbral de una vida digna para los animales que pasan por ellas.

Son el puente entre la negrura de la que vienen y la luz a la que se encaminan.

Las mamis de acogida son esos brazos que curan a peques de un dolor que no entienden porque ellos no han cometido otro pecado que el de nacer en un lugar equivocado con una gente equivocada en una sociedad con valores equivocados.

Las casas de acogida están habitadas por seres de luz que sustituyen a las madres biológicas que en algunas ocasiones ni han llegado a conocer porque los peques tenían aún los ojitos cerrados cuando fueron arrancadas de ellas.

Ro ha sido una de esas mamis que ha acunado en sus brazos a Sira, Oto, Boj, Fiona y posteriormente de Ulises y Naik y les ha proporcionado todo ese bienestar y felicidad que se han llevado a sus hogares definitivos.

Ella ha querido contar la que ha sido su experiencia como casa y mami de acogida para animar a otras personas a vivir esa experiencia en la que se da mucho pero también se recibe porque de los animales, siempre se recibe.

Gracias, Ro

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