En enGatadas trabajamos día a día por la vida. Nuestra labor con las colonias felinas nos ha enseñado que cada animal es un individuo con capacidad de sentir, con derecho a la seguridad y al respeto. Por coherencia ética y por empatía, nos oponemos frontalmente a la caza en todas sus formas y, por extensión, al nuevo proyecto de Ley de Caza de la Comunidad de Madrid.
Nuestra postura: Contra la violencia como «deporte»
Para una asociación de protección animal como la nuestra, la caza es una actividad indefendible en pleno siglo XXI por razones que van más allá de la gestión ambiental:
- El valor de la vida individual: No aceptamos que la muerte de un ser sintiente sea considerada «ocio» o «deporte». La vida de un animal no puede ser el trofeo de nadie.
- Crueldad intrínseca: La caza genera un sufrimiento extremo, no solo para las piezas cobradas, sino para los perros utilizados en la actividad, que a menudo viven en condiciones deplorables y son descartados cuando ya no son «útiles».
- Desequilibrio ecosistémico: Lejos de «equilibrar» la naturaleza, la caza altera las poblaciones silvestres, elimina a los ejemplares más sanos (los trofeos) y genera una cría artificial de especies para luego ser abatidas.
- Inseguridad en el medio natural: La naturaleza debería ser un espacio de paz y refugio. La presencia de armas y disparos convierte el campo en un lugar hostil para los animales y peligroso para las personas.
El Proyecto de Ley de Madrid: Un ataque a la protección animal
Nuestra adhesión a la plataforma Madrid Sin Caza nace de la alarma ante un texto legal que pretende convertir nuestra comunidad en un «parque de atracciones» para los cazadores.
¿Qué denunciamos de este proyecto de ley?
- Caza los 365 días del año: Se eliminan los periodos de veda, persiguiendo a los animales incluso en sus épocas más vulnerables de cría y reproducción.
- Más especies en el punto de mira: Aumentan de 24 a 31 las especies que pueden ser abatidas, incluyendo aves protegidas y en declive.
- Privatización del campo: Se pretende destinar el 70% del territorio madrileño a la caza, priorizando el uso de armas sobre el derecho de los ciudadanos a pasear, observar aves o disfrutar del aire libre.
- Uso de tecnología de guerra: Autorizar drones y visión térmica no es caza, es exterminio. Elimina cualquier posibilidad de escape para el animal.
- Maltrato legalizado: La ley desprotege a los perros de caza (rehalas), permitiendo que cientos de ellos se hacinen en monterías sin las garantías de bienestar que exigimos para cualquier otro animal.

Desde enGatadas no podemos quedarnos de brazos cruzados. Defender a los gatos es defender el derecho a una vida libre de violencia para todas las especies. Por eso, sumamos nuestra voz a la de miles de madrileños que exigen una región donde la biodiversidad se proteja, no se dispare.
